Comunidad Campesina Kichwa y
Cosmovisión Indígena en El Ecuador
Viaje a las Causas Estructurales
Es conocido que la "gran organización social" (se les ha identificado con la sociedad de las abejas) ha sido una característica relevante del imperio incaico. Su avanzado sistema agrícola, su gran organización social, su minuciosa planificación y el desarrollo de una superestructura religiosa coherentemente elaborada, fueron sus auténticas armas en la construcción de su imperio.
Un siglo antes de la llegada de los europeos a América, las tribus, sociedades y culturas del Ecuador sufrieron la anexión y la dominación del mundo incaico. El proceso de su sojuzgamiento fue a veces benévolo y en los lugares donde la resistencia fue dura, cruento, muy cruento. Así, Yaguarcocha o el Lago del Degüello, nos recuerda hoy precisamente el degüello de miles de Quitus, Caras y Atuntaquis por haber resistido valientemente a la dominación incaica. Ello marca el origen del sojuzgamiento de los pueblos del Ecuador
Las tierras de las tribus conquistadas pasaron a ser propiedad del inca. Sin embargo fueron respetados sus costumbres y su religión. Los prisioneros de guerra no fueron convertidos en esclavos, sino puestos en libertad para que volvieran a sus pueblos de origen y pregonaran la bondad del inca y las grandezas del imperio. Esta política benévola de dominación, hizo que poco a poco todas las tribus anexionadas consideraran como suyo el poder y la gloria del imperio.
La Colonización Europea
Como en otros lugares de América, la colonización europea fue una auténtica atrocidad. Además de enfermedades, los españoles impusieron la lengua castellana, el latifundio feudal, el trabajo forzado en las minas, la religión católica, la violación masiva de las mujeres indias y el exterminio sistemático de los aborígenes. Rumiñahui en la Sierra (1535) y Jumandi en la Amazonia (1578) lideraron las fallidas resistencias contra el invasor.
Pero si cruenta fue la invasión, cruenta. muy cruenta fue también la dominación. La imposición de la dominación política y la implantación de una economía latifundista y minera, provocó la desarticulación de las comunidades agrícolas y la desintegración cultural y social de las comunidades indias.
El cataclismo fue enorme. Se destruyeron o dejaron extinguir los enormes cultivos de maíz, yuca, fríjoles, pallarés, maní, papa dulce, de la costa del pacífico; se desertizaron grandes extensiones de tierra labrada, anteriormente vitalizadas por la red incaica de irrigación; se quemaron las grandes obras de la cultura autóctona y se fundieron sus preciosas obras de arte para convertirlas en barrotes de oro y de plata. Los indios eran masivamente arrancados de las comunidades agrícolas (entre ellos iban centenares de indios escultores, arquitectos, ingenieros y astrónomos de la antigua cultura) y reducidos a la servidumbre en las haciendas u obligados al trabajo forzado en condiciones atroces en el interior de las minas. Y ante el agotamiento de la mano de obra indígena, se recurrió a la importación de esclavos negros en proporciones enormes. Este cuadro general de la colonización europea en el mundo incaico, es evidentemente aplicable para Ecuador.
Pero si las sociedades teocráticas estructuradas en base a un centro social, reflejaban una gran fragilidad que se evidenció en la rapidez de su desfondamiento y conquista, la comunidad campesina en cambio, basada en la propiedad colectiva y el trabajo comunitario, ha sido generadora de una gran capacidad de resistencia, como lo evidencia el proceso seguido y su actual pervivencia (el ayllu de la sociedad incaica)
Y los indios del Ecuador sobrevivieron a la larga noche negra de servidumbre, exterminio y aculturización. Justo unos años antes de la independencia, la rebelión de Tupac Amaru se extendió a todas las regiones del Tahuantinsuyu (8). Junto con ella y en la misma época, las rebeliones indígenas de San Miguel de Molleambro (1760), Riobamba (1764), Cualaceo (1768), Cotacachi (1777), Guano, Otavalo y Cayambe (1778), Alausi (1781), y otras, habían prácticamente desmantelado y derrotado, en territorio ecuatoriano, el aparato y ejército colonial español.
La República del Ecuador
El Quiteño Eugenio Espejo estableció las bases ideológicas y políticas de la independencia americana y los ejércitos de Bolívar, San Martín y Sucre derrotaron en Pichincha al imperio español. Tras un breve período en el que las tierras ecuatorianas formaron parte del proyecto bolivariano de la Gran Colombia, el 13 de mayo de 1830 se fundó la República Independiente del Ecuador. Negros, indios, mestizos y blancos pobres conformaron los ejércitos de los libertadores, pero como en otros lugares de América, su triunfo se torno en desdicha.
La nueva aristocracia criolla, que había sido parte del sistema colonial de dominación, mandaba en los nuevos estados, mientras que para ellos... continuaba la hacienda, el despojo de los Ayllus, los diezmos, la servidumbre, la marginación y la aculturización. La independencia criolla parceló las tierras comunitarias primero para reconstruir los grandes latifundios mas tarde; promovió la pérdida de la identidad colectiva de las nacionalidades indígenas e impulsó el comportamiento individualista.
El modelo aprendido en la independencia de los Estados Unidos y en la Revolución Francesa, basado en los exclusivos derechos individuales y la propiedad privada, se imponía. Se explica en este contexto aquel decreto de 1824 en el que el libertador "otorgaba a los indios de los Andes la propiedad individual de sus tierras", propiciando la disolución de los ayllus y la quiebra de las tierras comunitarias (9). El propio proyecto criollo de Bolívar quedo roto por la lógica criolla que creaba grandes haciendas en las manos ambiciosas de sus generales: Ecuador para Flores, Colombia para Santander, Perú para El Cuencano La Mar, Bolivia para Sucre y Venezuela para Paez. Reparto de haciendas, cuyos conflictos fronterizos trajeron tantas guerras y tantas miserias.
La historia ecuatoriana del siglo XX ha estado también unida a la historia de las extracciones petroleras y de los intereses de las transnacionales. La Standard Oil y la Anglo Saxon Petroleum Company lucharon entre sí para obtener las concesiones petroleras en el Oriente y controlar la Amazonía (10); organizando actividades paramilitares que "limpiaban" de indios los lugares codiciados. En este contexto, la familia Rockefeller defendió los intereses norteamericanos auspiciando la aventura militar peruana de 1941, que ocupó 250.000 kilómetros cuadrados de Ecuador, para integrarlos en la vecina Perú; creando de paso una rivalidad, anteriormente inexistente, entre estos dos Estados que se traduciría en los posteriores conflictos bélicos de 1981 y 1995 entre Ecuador y Perú.
Estos territorios eran las tierras ancestrales de muchos pueblos, que no merecieron a las empresas transnacionales y a esos Estados-Nación, mas atenciones ni consideración que las bestias que habitaban la selva. Poco después, la Texaco hegemonizó el pedazo de Amazonía que había quedado para Ecuador, acosando a los Huaoranis y tratando de reducirlos a una reserva en su territorio de origen
El Modelo de Sustitución de Importaciones
La herencia colonial determinó que la especialización productiva del Ecuador se basara en productos como el cacao, el café, el banano y posteriormente el petróleo. Una clásica economía tercermundista basada en la exportación de productos agrícolas y materias primas.
No obstante, las ideas promulgadas por la CEPAL y difundidas por todo América Latina en la década de los 50 orientan al Ecuador hacia un proceso de industrialización encaminado a sustituir las importaciones. En el nuevo modelo de desarrollo el Estado juega un papel central, como agente inversionista y consumidor de la producción nacional. La tecnocratización del Estado orientaba al gobierno en sus inversiones públicas, dotaba a los sectores productivos de la información requerida y generaba empleo para los estratos medios de la sociedad ecuatoriana. El sector externo transfería parte de sus rentas al gobierno y la modernización conllevaba el proceso de urbanización y la mejora de los servicios urbanos.
Sin embargo, la década de los 50 culminó con un sistema político poco modificado, una estructura agraria intacta, un desarrollo industrial deficiente y un movimiento indígena-campesino en agitación creciente.
La respuesta del sistema político a la agitación social y al nuevo referente creado por la revolución cubana fue la dictadura militar. Esta trató de abordar una nueva fase de industrialización garantizando altos niveles de explotación de la fuerza de trabajo, integró el Ecuador en la Organización de Países exportadores de Petróleo, reestructuró la tenencia de la tierra y estableció una serie de regulaciones arancelarias, tributarias y administrativas..
Además, precisamente cuando las economías desarrolladas se adentran en la "crisis energética" de 1973 emerge Ecuador como país petrolero en la escena mundial. La demanda internacional de petróleo dispara las exportaciones con saltos cualitativos del 64% en el bienio 1972-73 y del 60% en el 1973-74; arrastrando crecimientos del 16 y el 17% en la producción de bienes y servicios durante los mismos períodos y posibilitando incrementos sustanciales de los ingresos del fisco (11).
No obstante, el limitado poder económico del Estado condicionó la materialización de este proceso de sustitución de importaciones y sentó las bases de un esquema dualista de acumulación: el sector agroexportador y el emergente sector industrial.
La Deuda
Este modelo de industrialización dependía de la importación masiva de tecnología y bienes de capital y prácticamente toda la inversión de capital fijo durante la década de los setenta era de importación. Si consideramos además las importaciones de materias primas, insumos y bienes de consumo que acompañan al modelo, explicamos como pese al fuerte ascenso de las exportaciones, el déficit de la balanza comercial sigue siendo, a excepción de los años 73 y 74, un componente estructural de la economía ecuatoriana en ésta década. Por lo tanto, el crecimiento que experimentó la economía ecuatoriana se solventaba con el financiamiento externo.
En estas condiciones, el Ecuador aprovechó la coyuntura favorable otorgada por el FMI en 1973 para la obtención de préstamos internacionales y entre 1970 y 1982 la deuda externa ecuatoriana se multiplicó por treinta, pasando de 241 a 6.186 millones de dólares (12). De esta manera, Ecuador se vio obligado a cumplir con un creciente servicio de la deuda externa que suponía el 64,5% de las exportaciones a finales de la década de los 70.
El incremento de las tasas de interés internacionales en los primeros años de la década de los 80, obligan a destinar el 75% de los nuevos préstamos concedidos al pago del servicio de la deuda (13) y aparece en su verdadera magnitud la decisiva hipoteca de esta dependencia internacional. Así, la deuda externa ecuatoriana se convierte en un instrumento de financiamiento para las economías desarrolladas y en una forma de sometimiento del país a los intereses extranjeros.
La Globalización Económica y Social
Con la aparición en la década de los 70 de las tecnologías derivadas de la revolución de la microelectrónica se generaliza la demanda de créditos en las empresas de los países industrializados, al objeto de atender a las necesidades de procesos productivos más intensivos en capital. A ello se añade la política de oferta del presidente Reagan, que financia el déficit fiscal USA con emisiones de Deuda Pública. Su consecuencia inmediata fue el aumento de las tasas internacionales de interés, que repercutió duramente en aquellos países que, como el Ecuador, habían convertido la financiación internacional en la base de su proceso de acumulación. Estos países se convirtieron a su vez en financiadores de los nuevos procesos productivos de los países industrializados.
El Nuevo Modelo de Acumulación
La deuda es así el instrumento que obliga al Ecuador a insertarse en la nueva economía-mundo de la cuarta globalización. La situación creada a partir de los 70 llevó al gobierno a buscar una renegociación de su deuda externa con la banca internacional que le obligo a aceptar las condiciones de política económica impuestas por el Fondo Monetario Internacional. Dicho de otra manera, el Estado debía aplicar las políticas de ajuste exigidas por el FMI y perdía la capacidad real para conducir su economía.
Estas políticas de ajustes se orientaron al equilibrio de las finanzas públicas, la reducción de gasto público y la privatización de las empresas del Estado. Dentro de la estructura de ingresos, la elevación del precio de los combustibles y los ajustes continuos de las tarifas eléctricas, telefónicas y de agua potable, se convirtieron, junto a la eliminación de los subsidios, en las cuentas más dinámicas de la administración pública. En lo que respecta a la estructura del sector público se privilegió el pago de los intereses de la deuda externa, disminuyendo los recursos destinados a salud, educación y cobertura social.
Carácter Estructural de la Distribución Regresiva del Ingreso
La distribución regresiva del ingreso es un elemento estructural del modelo derivado de las medidas de ajuste. Así, según datos de 1986, el 11,3% de las familias del Ecuador se encontraban en una situación de pobreza absoluta, un 50,9% alcanzaba, en el mejor de los casos, a satisfacer sus necesidades básicas y un 13,9% se ubicaba en el extracto más alto (14). Por otra parte, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Hogares efectuada en 1987, el 63,3% de la población de las ciudades de Quito, Guayaquil y Cuenca tenían ingresos inferiores al monto de la canasta alimentaria. Al interior de estas ciudades el sector informal urbano mantenía al 70% de las familias.
En este contexto, la política social del gobierno, en coherencia con las condiciones exigidas por el modelo de ajuste, pasa por prestar atención a los sectores más pauperizados y que el resto de la población encuentre sus propios medios de subsistencia. Y es aquí donde debemos ubicar el surgimiento de las ONGs, los proyectos de desarrollo urbano y rural, algunos proyectos gubernamentales de maquila y los programas de promoción microempresarial. El objetivo no es impulsar un proceso de acumulación de estos sectores sino crear las condiciones que permitan la subsistencia a amplios sectores de la población.
La Adaptación de los Instrumentos de Dominación
Llegados a esta situación, el Estado perfila nuevos elementos extraeconómicos de corte ideológico, represivo y jurídico. Entre ellos destaca "la movilización de todo el aparato de información" al objeto de mentalizar a la población de que en la nueva situación de crisis, debe restringir su consumo, sus peticiones y sus reivindicaciones. Junto a ello perfeccionó sus mecanismos represivos (detenciones, toques de queda, e intervención militar en las manifestaciones) al objeto de neutralizar las huelgas convocadas por el Frente Unitario de Trabajadores; y estableció una limitada legislación social al objeto de desmovilizar a las organizaciones populares.
Las Masas Campesino-Indígenas
Hay que considerar también que los bajos precios de los alimentos, artesanías y otros artículos de primera necesidad se derivan de una política de marginación y sobre-explotación de las masas campesino-indígenas, que financian de esta manera el desarrollo urbano. Hay que añadir además que el tratamiento histórico del Estado-Nación sobre el sector primario se ha caracterizado por aplicar un sistema de "expoliación" y/o de marginación que nunca ha considerado la necesidad de hacer inversiones en este sector y explica el bajo contenido tecnológico de la explotación agraria.
Por otra parte, los datos disponibles de la década de los ochenta nos muestran que el acceso a semillas, fertilizantes y material agrícola está cada vez más lejos de las posibilidades de unas economías familiares enraizadas en la extrema pobreza, condicionando así la viabilidad de las comunidades indígenas. (15)
La Década de los 90
Rodrigo Borja, Sixto Duran Ballén, Abdalá Bucaram y Jamil Mahuad, no dudaron jamás en seguir por la gran pista neoliberal, aplicando las recetas de "integración económica mundial" exigidos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Para todos ellos, Ecuador era un país exportable y la continuación de la colonización de la Amazonia, el origen de los grandes recursos destinados al pago de una deuda que crecía sin control. Corderos para los poderosos, pero lobos sanguinarios para los débiles, civilizaban así, con impunidad depredadora, a los últimos bárbaros, mitad bestias-mitad humanos, que inmemorialmente habitaban en esta tierra.
A comienzos de 1999 Ecuador mantiene una inflación de 45%, el déficit fiscal supone el 5,1% del PIB; el déficit de la balanza comercial supera los 1000 millones de dólares; la deuda externa supera los 15.000 millones de dólares, el desempleo llega al 17%; el subempleo al 50% de la población económicamente activa; un millón de niños están trabajando; se evalúa en cerca del 80% de la población en situación de pobreza; y 20% de los ecuatorianos sobreviven en la extrema pobreza (16).